La controversia en torno a Américo Villarreal y los Estados Unidos escaló a raíz de investigaciones y filtraciones de agencias de inteligencia estadounidenses (como la DEA y el FBI) que presuntamente lo vinculan con el financiamiento ilícito de su campaña electoral en 2022. Los señalamientos apuntan a supuestos nexos con redes de contrabando de combustible (huachicol) y con el Cártel de Sinaloa, particularmente durante su periodo como delegado de Morena en ese estado. Esta situación reactivó las alarmas en Washington debido a la histórica y compleja relación de seguridad con Tamaulipas, un estado fronterizo clave para el tráfico de drogas y migrantes.
La tensión mediática aumentó drásticamente tras los rumores de que el gobierno estadounidense le habría cancelado la visa y preparado acusaciones formales en su contra. En respuesta, Villarreal ha rechazado categóricamente estas versiones, calificándolas de guerra sucia y demostrando la vigencia de sus documentos al realizar viajes oficiales a Texas. A pesar de sus desmentidos, el tema se mantiene en el debate público debido al historial de Tamaulipas, una entidad donde varios de sus exgobernadores del pasado sí terminaron enfrentando juicios y órdenes de aprehensión en cortes federales de Estados Unidos tras dejar el poder.